Las luces se apagaron y todo quedo en oscuridad. El gran momento había pasado, había sido el instante eterno entre nada, el esperar que haya algo y cuando ese algo finalmente estuvo. Ese momento había iluminado todo y ahora esa luz volvía a desaparecer, dejando que la nada oculte todo aquello que la rodeaba. Ahora había algo.
De a poco, timidamente, entre las sombras, pequeñas luces comenzaron a surgir. Era obvio que antes no existían, pero era, al mismo tiempo, impensable su inexistencia. ¿Eran, acaso, huerfanas de esa gran luz, o solo imitadores? Lo único que uno podía asegurar era su similitud, dejando de lado su tamaño.
Y así, las pequeñas luces se empezaron a mover, a prender, a apagar. Algunas solitarias, otras rodeadas por objetos que se volvían visibles por su presencia. Unas grandes, otras pequeñas. Estatias y temblorosas.
De esta manera comenzaba una danza de estrellas.
Y, también, empezaba el recital y su grabación.
Ruidos(gracias youtube por obligarme a poner videos)
miércoles, julio 18, 2012
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